La referencia habitual parte de tus gastos esenciales mensuales, no de tus ingresos.
Calculas vivienda, suministros, comida básica, transporte y otros compromisos
mínimos, y a partir de ahí defines un rango orientativo de entre tres y seis meses,
ajustado a tu estabilidad laboral. Si tus ingresos son muy variables o dependes de
un solo pagador, puede tener sentido acercarte al tramo alto, siempre que el
objetivo siga siendo alcanzable.